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La pobreza condiciona singularmente el ejercicio de los derechos sexuales y reproductivos de los adolescentes. El Estado ha elaborado programas pero parecen ser insuficientes. Las organizaciones de la sociedad civil, mientras tanto, multiplican esfuerzos para prevenir y afrontar una de las consecuencias más frecuentes del problema: los embarazos adolescentes no planificados.
En Argentina el 14,6 por ciento(1)de los bebés nacidos vivos son hijos de madres menores de 20 años, según las estadísticas oficiales, y la mayoría de esas madres provienen de hogares de bajos recursos económicos, en una proporción de 17 a 1 respecto de las de más altos ingresos, que se corresponde con un país que soporta los peores niveles de inequidad social de su historia moderna.
A comienzos del 2003, tres de cada 4 niños que nacían en Argentina llegaban a un hogar pobre y en mayo de 2003, según los últimos datos disponibles, 6.367.839 de personas menores de 18 años estaban bajo la línea de pobreza y 2.891.336 en la indigencia. Los niños, niñas y adolescentes, siempre más vulnerables, son también los más expuestos en esta situación.
El Estado parece moverse ahora más en defensa de las adolescentes embarazadas, de las madres y padres jóvenes, y de sus hijos y desarrolla algunos programas. Pero la situación es tan compleja y tiene una proyección tan sensible en los niños que siguen naciendo en hogares pobres, que en muchos casos el Estado sigue ausente.
Las organizaciones de la sociedad civil afrontan los problemas más urgentes, como los embarazos no planificados y las infecciones de transmisión sexual, incluido el VIH- SIDA, pero reclaman una intervención estatal más firme y de mayor dimensión, particularmente en lo relativo a estrategias de prevención de embarazos y VIH-SIDA.
Mariana tiene 17 años y fue mamá aunque no estaba en sus planes: “Fue una experiencia bastante dura tener una hija a los 15 años sin saber nada”, evoca. Y, en verdad, las cosas no fueron fáciles para ella. “Durante el embarazo tuve un techo y tenía para alimentarme, pero después, cuando nació mi hija, a veces no tenía plata para los pañales o para la leche y algunas veces tuve que elegir: comía mi hija y yo no”. A Mariana, le hubiera gustado que “eso fuera más fácil”, más parecido a la situación de otras adolescentes madres de más recursos.
La sexualidad condicionada
La situación socioeconómica, definitivamente, condiciona el ejercicio de los derechos sexuales y reproductivos de los adolescentes en nuestro país. Para Cecilia Correa, de la Fundación para el Estudio e Investigación de la Mujer (FEIM), "uno de los factores que más incide en los embarazos adolescentes es la pobreza".
Ser madre y padre adolescente suele iniciar, sin distinciones sociales, una cadena de problemas: abandono escolar, inserción laboral prematura y con escasa preparación, responsabilidades económicas y posibles riesgos biológicos para la madre y el bebé, sumado a la pérdida de vivencias propias de la adolescencia.
Mariana repasa su historia más reciente y se llena de felicidad cuando habla de su hija de dos años y medio, pero acepta: “No estaba preparada para enfrentar todo lo que me pasó, para tener una hija a los 15 años y organizar toda una familia sin tener nada, estaba preparada para estar con mis amigas, para salir, para hacer esa vida, no para hacer de mamá”.
El Estado, por obligación y por su poder de acción, debiera ser el principal garante de los derechos sexuales y reproductivos de los adolescentes. El Programa Nacional de Salud Sexual y Procreación Responsable, creado por la ley 25.673, comenzó a aplicarse en todo el país a partir de marzo de 2003, al menos formalmente, para disminuir, entre otras cosas, los índices de embarazo adolescente. (VER RECUADRO)
Sin embargo muchos distritos han acusado la falta de insumos y apoyo necesario para ejecutar el programa. La crisis dejó también maltrecho al gran responsable de las políticas sociales, el Estado nacional.
Las organizaciones de la sociedad civil trabajan entonces en sus áreas de acción posible: organizan talleres, capacitan a adolescentes y a operadores sociales. Gabriela Páez, una adolescente que colabora con la ONG "Casa de los Jóvenes" de Salta, realiza talleres sobre educación sexual en distintas escuelas de la provincia y cuenta que en esos espacios “se charla de joven a joven, los chicos se animan a preguntar cualquier cosa, preguntan lo que no le preguntarían a un grande”.(VER RECUADRO)
Pero, inevitablemente, las dificultades para el desarrollo de una sexualidad responsable y la prevención de los embarazos no planificados se potencian en un país donde el 66,7 por ciento de las personas menores de 18 años de edad es pobre(2) .
Dificultades en el acceso a la información
La mayoría de los embarazos adolescentes no son planificados y pueden ocurrir por varios motivos que se superponen. Pero tanto los especialistas de UNICEF Argentina como de otras organizaciones consultadas coinciden en afirmar que una de las causas más importantes es la falta de información adecuada sobre la sexualidad y el cuidado del cuerpo y la dificultad en el acceso a métodos de prevención.
Muchos adolescentes argentinos, de hecho, tienen poco o ningún acceso a la educación sexual y a la información, conocimiento y reflexión sobre la diversidad de métodos anticonceptivos.
“La gente joven está desorientada, algunos tiene padres o madres que les explican pero otros no tienen a nadie que les enseñe y muchas chicas quedan embarazadas”, sostiene Mariana. Lo poco que ella sabía de métodos anticonceptivos lo aprendió “porque hablaba con amigas o porque leía cosas en las revistas.”
Muchas veces la información existe pero es incorrecta o incompleta. "No todos los adolescentes saben colocar un preservativo, muchos desconocen el uso de los métodos anticonceptivos y también circula con fuerza la creencia en ciertos mitos relacionados con la anticoncepción, como por ejemplo, creer que en la primera relación las mujeres no quedan embarazadas", explica Correa, de FEIM.
Las adolescentes de sectores pobres llevan la peor parte, según Correa: “No tienen garantizado el acceso a la información, ni a los anticonceptivos, ni a los servicios de salud, porque sin recursos económicos no pueden comprar métodos anticonceptivos ni costearse el viaje a un centro de salud o a un hospital”.
El estudio "Riesgo reproductivo en la adolescencia", realizado por Rosa Geldstein y Edith Pantelides y editado por UNICEF Argentina en el 2001, da cuenta de la desigualdad en el acceso a la información. Sólo el 32 por ciento de las adolescentes de clase baja conoce al menos cuatro métodos anticonceptivos, un porcentaje que se eleva a 61 entre las adolescentes de clase media alta.
Este déficit de información se refleja en las estadísticas de embarazo adolescente y las desigualdades derivadas de las condiciones de pobreza se trasladan también a ese fenómeno.
El 27,3 por ciento de las mujeres más pobres fueron madres antes de los veinte años, cuando sólo el 1,6 por ciento de las mujeres del estrato de ingresos más alto ha tenido experiencias de maternidad temprana, según un reporte difundido en 2003 por el Gobierno nacional(3).
Según Eleonor Faur, consultora de UNICEF Argentina, “las cifras de maternidad entre adolescentes y jóvenes también traducen el contraste entre las diferentes regiones del país: en la Ciudad de Buenos Aires el 6,5 por ciento de los nacidos vivos son hijos de mujeres menores de 20 años, pero la situación se agrava en las provincias del Noroeste y del Nordeste. El índice más alto de embarazo y maternidad adolescente - advierte Faur - lo exhibe la provincia del Chaco, donde el 24,1 por ciento de los bebés nacen de una mujer menor de 20 años y muchas de estas mujeres ya tienen más de un hijo antes de cumplir los 20.”
Los mandatos culturales y la concepción estereotipada del rol del varón y la mujer también son una variable adicional a considerar en los embarazos a temprana edad.
“Muchas adolescentes, por vergüenza, pudor o miedo al rechazo, enfrentan grandes dificultades para `negociar´ con sus parejas el uso del preservativo y depositan en el hombre la responsabilidad y la decisión del cuidado de su propio cuerpo”, señala Faur.
El aumento del aborto
Este complejo panorama se completa con los casos en los que la situación de embarazo no planificado se resuelve por la vía del aborto. Una de cada tres (35,3 por ciento) de las muertes maternas en adolescentes se debe a embarazos terminados en aborto(4). En el año 2000 hubo casi 12.000 adolescentes hospitalizadas por problemas derivados de un aborto y por primera vez en el país se registraron muertes maternas en adolescentes menores de 15 años.
"La mejor solución frente al aborto es prevenir los embarazos no deseados", señalan Mabel Bianco y Cecilia Correa, autoras de la publicación “La adolescencia en Argentina, sexualidad y pobreza”.
El impacto sobre la vida escolar
Las consecuencias del embarazo no planificado se extienden, obviamente, a la vida escolar de la madre y del padre adolescente.
El secretario de Educación de la Nación, Alberto Sileoni señala que “cuando las chicas quedan embarazadas deben asumir responsabilidades tempranamente, que, por lo general, no pueden compartir con el estudio, por lo que optan por tener a sus chicos y abandonar la escuela”.
El funcionario es de los que sostienen que hay “una vinculación muy alta” entre embarazo adolescente y deserción escolar, y relaciona este vínculo con la pobreza. Pero Edith Pantelides, investigadora independiente del CONICET en el Centro de Estudio de Población (CENEP), relativiza esta posición.
"Es probable que las adolescentes embarazadas tiendan a abandonar la escuela pero la mayoría de las adolescentes provenientes de sectores de bajos recursos que se quedan embarazadas, ya están fuera del sistema educativo", matiza Pantelides. "Muchas abandonan también por problemas económicos o porque su proyecto de vida está centrado en la maternidad, no hay una relación causa efecto entre embarazo adolescente y deserción escolar”, insiste la investigadora.
Inés Martínez, del Programa Nacional de Salud Sexual y Procreación Responsable, añade que "se debe introducir el tema en las currículas escolares tempranamente porque la única información que se da, a veces, es en la escuela secundaria" y advierte que "estamos llegando tarde porque hay chicas que se quedan embarazadas cuando todavía no llegaron al secundario".
El sistema legal argentino dispone de normas y algunas jurisdicciones tienen en marcha programas que contemplan la situación de alumnas madres y embarazadas en la escuela, tendientes a proteger su derecho a la educación, uno de los derechos de los niños, niñas y adolescentes que están en juego en esta situación.
Desde 1999, la Secretaría de Educación porteña lleva adelante el programa de “Retención escolar de alumnas/os madres/padres en las escuelas medias y técnicas de la Ciudad”, en el que para asegurar la permanencia de los y las adolescentes en la escuela convierte a los docentes en referentes de los jóvenes y organiza talleres de reflexión con estudiantes futuros padres y madres. (VER RECUADRO).
Graciela Camus enlaza el equipo de la Secretaría de Educación con los docentes y alumnas de la EMEM N° 3 "Carlos Geniso" de Villa Soldati, en la Capital Federal. “Hay casos –describe- en que las chicas se quedan embarazadas y no se animan a contárselo a sus familias, hay otras que no van a los controles médicos, también hay casos de chicas que no pueden enfrentar un embarazo, hay chicas que han intentado suicidarse y también hay adolescentes que dicen haber elegido quedar embarazadas”. Camus asegura que “cada situación es única” y que lo importante es estar atento a las necesidades de las adolescentes para poder ayudarlas, para “que se encuentren con ellas mismas, con su rol de mamá.”
Una cuestión de derechos
Concebir a los adolescentes como sujetos de derechos implica respetar y garantizar también sus derechos sexuales y reproductivos. Esto significa asegurarles el acceso a la educación sexual, a la información adecuada para evitar embarazos no planificados e infecciones de transmisión sexual, incluido el VIH/SIDA y a los servicios de salud, que deben garantizar un clima de confianza, privacidad y confidencialidad.
La propia Convención Internacional sobre los Derechos del Niño (sancionada en Argentina en 1990 e incorporada a la Constitución Nacional en la reforma de 1994) legitima el derecho de los niños, niñas y adolescentes a decidir, opinar y participar en todos los asuntos que los involucran.
Eugenia Trumper, coordinadora del Programa de Salud Reproductiva y Procreación Responsable del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires considera fundamental la educación sexual. Pero para provocar cambios significativos en la conducta y prevenir embarazos no planificados, advierte, "es necesario trabajar con las adolescentes sobre cuáles son sus proyectos de vida, sobre su autoestima, sobre el sentido de la responsabilidad, sobre el cuidado de la salud y sobre el fortalecimiento personal para tomar decisiones".
Todos los adolescentes necesitan libertad para preguntar, aclarar dudas y expresarse sobre su sexualidad. Varias experiencias en el nivel provincial se esfuerzan por garantizar esos espacios de expresión, de especial importancia en distritos como Chaco, de los más pobres y con el índice de embarazos en mujeres menores de 20 años más alto del país. Sonia Ibrahim, docente chaqueña, sostiene que la pobreza "determina o al menos condiciona las cifras de embarazos adolescentes en la provincia".
Lo más importante, afirman en un equipo de trabajo en Córdoba, es “el diálogo, el vínculo afectivo, el intercambio, poder aprender de los niños, niñas y adolescentes y entender que la sexualidad es algo que nos vincula y nos atraviesa desde que nacemos”. (VER RECUADRO)
El Estado, sin embargo, es el que debe asegurar que niños y adolescentes sean beneficiarios, sin excepción ni discriminación alguna, del más alto nivel de salud y de las políticas de prevención y atención en salud sexual y reproductiva, según la Ley 25.673 que creó el Programa Nacional de Salud Sexual y Procreación Responsable.
Pero la crisis socioeconómica obliga a pensar cuál es el camino adecuado para implementar políticas de prevención de los embarazos no planificados y de las infecciones de transmisión sexual entre niños y adolescentes en situación de pobreza y exclusión.
Correa, de FEIM, sugiere una estrategia dual, que en primer término desarrolle “políticas universales a largo plazo que les garanticen sus derechos sexuales a todos los adolescentes”, sin importar su clase social.
Pero, simultáneamente, imponerse “metas a más corto plazo que puedan atender en forma prioritaria a los adolescentes de bajos recursos, que articulen la educación sexual con la provisión gratuita de anticonceptivos”.
Algunas cosas están comenzando a hacerse, dicen los especialistas, pero hay una coincidencia general: para que las soluciones sean más efectivas es importante que el Estado articule su intervención con el trabajo de organizaciones de la sociedad civil. Y a su vez, que las organizaciones puedan monitorear los programas del Estado.
(1) Estadísticas Vitales, Información Básica 2002, Dirección de Estadísticas e Información de salud, 2003. (2) Encuesta Permanente de Hogares (INDEC), onda mayo 2003. (3) Informe Día Internacional de la Mujer, año 2003. Sistema de Información, Monitoreo y Evolución de Programas Sociales (SIEMPRO), Ministerio de Desarrollo Social de la Nación. (4) "La adolescencia en Argentina: sexualidad y pobreza", FEIM, 2003.
* NOTA: El material aquí presentado no refleja necesariamente el punto de vista de UNICEF y Fundación Arcor y fue elaborado exclusivamente por Periodismo Social.
Guía de fuentes:
UNICEF Responsable Área de Prensa: Andrés Criscaut - acriscaut@... Teléfono: 011-4800-0123 Fax: 011-4800-0111 Junín 1940 PB - Ciudad Autónoma de Buenos Aires www.unicef.org/argentina
Fundación para el Estudio e Investigación de la Mujer (FEIM) Lic. Cecilia Correa Paraná 135 3º “13”, Ciudad Autónoma de Buenos Aires Tel/fax: (11) 4372-2763 feim@... www.feim.org.ar
Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología Pizzurno 935 - C1020ACA, Ciudad Autónoma de Buenos Aires Teléfono: (011) 4129-1170 Prensa: Silvina Seijas sseijas@... Dra. Edith Alejandra Pantelides – Centro de Estudios de Población (CENEP) Av. Corrientes 2817 7º Piso, Ciudad Autónoma de Buenos Aires Teléfono: (11) 4961-0309/2268 cenep@... www.cenep.org.ar
Dra. Eugenia Trumper – Programa de Salud Reproductiva y Procreación Responsable del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires Hospital Rivadavia Av. Las Heras 2670, Ciudad Autónoma de Buenos Aires Teléfono: (11) 4809-2000 int 2107
Programa de Retención escolar de alumnas/os madres/padres y embarazadas en Escuelas Medias y Técnicas Dirección de Educación Media – Secretaría de Educación del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Bartolomé Mitre 1249 3º piso oficina 36, Ciudad de Buenos Aires Teléfono: (11) 4372-6764 / 4372-6798
Ministerio de Salud de la Nación Prensa: 4379-9187 www.msal.gov.ar
CLACyD - Córdoba, Lactancia, Alimentación, Crecimiento y Desarrollo Hospital Pediátrico del Niño Jesús (Ex- Casa Cuna) Castro Barros 650 1er Piso, Ciudad de Córdoba Teléfono: (0351) 474-0299 clacyd@... info@... www.clacyd.org.ar
Instituto de Prevención y Educación en Salud y Sexualidad- IPESS Av. Corrientes 4539 Dto. 6, Ciudad de Buenos Aires Teléfono: (11) 4863-5047 ipess@...
Asociación Argentina de Educadores Sexuales (A.A.E.S.) Rodríguez peña 1686 9° "b", Ciudad de Buenos Aires Teléfono: (11) 4813-0579 aaes@...
Fuentes estadísticas
Sistema de Información, Evaluación y Monitoreo de Programas Sociales (SIEMPRO) J. A. Roca 782 Piso 5º, Ciudad de Buenos Aires Teléfono: Conmutador (11) 4343-0181 int. 5740 info@... www.siempro.org.ar
INDEC Av. Julio A. Roca 615, PB, Ciudad de Buenos Aires Teléfono: (11) 4349-9200 www.indec.gov.ar ces@...
Documentos consultados
- FEIM, “Sexualidad y salud en la adolescencia: herramientas teóricas y prácticas para ejercer nuestros derechos”, Buenos Aires, 2003 - FEIM, “La adolescencia en Argentina, sexualidad y pobreza”, Buenos Aires, 2003 - Geldstein Rosa N., Pantelides, Edith A., “Riesgo reproductivo en la adolescencia, desigualdad social y asimetría de género”; UNICEF, 2001.
De los 13 millones de partos registrados anualmente en América Latina y el Caribe, dos millones corresponden a adolescentes, es decir, el 15 por ciento del total. Esta realidad debería hacernos reflexionar sobre el sentido que se da al llamado “día de la madre”. En verdad, más que flores, las madres necesitan derechos.
El embarazo en la adolescencia es considerado un problema por diferentes razones. Implica mayor riesgo de mortalidad materna, menores oportunidades –cuando no un corte abrupto– de educación, un fortalecimiento de la pobreza y un mayor riesgo de daño y mortalidad infantil.
Diversos estudios indican que más del 50 por ciento de las y los jóvenes menores de 17 años son sexualmente activos. Esta sexualidad temprana implica riesgos de embarazo, deseado o no, que tiene consecuencias negativas a corto y largo plazo para la adolescente.
Así, por ejemplo, las que deciden tener su hija o hijo deben hacer frente a la resistencia del entorno social. Ésta puede traducirse en el rechazo de la familia próxima, en la expulsión del colegio, en la pérdida o disminución de su red social de amigas y amigos.
Para aquellas que desean poner término al embarazo, las posibilidades de hacerlo son frenadas por las leyes que penalizan el aborto, el temor de una intervención insegura, el sentimiento de culpabilidad, o su alto costo, entre otras razones.
Los efectos sociales en las jóvenes madres también son importantes, sobre todo si se considera que la mayoría de los embarazos adolescentes se da en jóvenes pobres y de escasa escolaridad. Además de asumir la responsabilidad de la crianza del hijo o hija, muchas de estas madres, al ser jefas de hogar de bajos ingresos, continúan en el ciclo de la pobreza.
Las cifras De los 13 millones de partos registrados anualmente en América Latina y el Caribe, dos millones corresponden a adolescentes, es decir, el 15 por ciento del total. Tales cifras no dan cuenta de la real magnitud del embarazo en las niñas, puesto que consideran sólo los partos de las jóvenes entre 15 y 19 años.
El Centro Latinoamericano de Demografía estima que el porcentaje de nacimientos de madres adolescentes es más bien cercano al 20 por ciento, mientras que otros organismos, como la Unicef y el Unifem, lo establecen entre el 15 y el 26 por ciento.
Dentro de región de América Latina y el Caribe existen diferencias notables. El país que presenta el mayor porcentaje de adolescentes embarazadas es Nicaragua, con 148 por 1000, mientras que el menor es el de Barbados con 60 por 1000.
El enfoque de los derechos
En los últimos años, se han realizado diversos seminarios, talleres, congresos para reorientar los programas que tienen como objetivo disminuir el embarazo adolescente en las regiones latinoamericana y caribeña.
En particular, se trataba de cambiar el enfoque asistencial y paternalista preponderante frente al embarazo adolescente, por uno que se centrara en los derechos de las y los jóvenes y en el impacto en el desarrollo personal y social de la madre joven.
En esta nueva perspectiva se da énfasis a los elementos que deben incluirse en el trabajo con y por las/los adolescentes, en relación a su sexualidad, al embarazo y la maternidad temprana. Pero también poner hincapié en que los programas debían incluir necesariamente contenidos acerca de la socialización de género y la construcción de las identidades femeninas y masculinas de las y los jóvenes.
Causas del embarazo adolescente
Para la investigadora Cheryl Davis, la mayoría de los embarazos precoces no se debe al desconocimiento por parte de las adolescentes de los métodos anticonceptivos ni a la falta de acceso de los servicios o métodos.
Estudios realizados en los países latinoamericanos y caribeños muestran que se explican más bien, entre otras razones, por la brecha existente entre la manera en que se suministra la información y se presta el servicio, y la forma en que éstos son percibidos y utilizados por la población adolescente. A menudo, afirma la autora, es más bien la falta de privacidad en el acceso a dichos servicios, los mitos y estigmas que prevalecen en la sociedad acerca del embarazo y el uso de anticonceptivos, lo que impide que la joven utilice los servicios que se le ofrecen.
Davis también señala algunas de las normas socioculturales que contribuyen al comportamiento sexual cada vez más temprano de las niñas:
• el marco cultural de iniciación temprana de las relaciones sexuales; • la necesidad de tener hijos para probar la femineidad, basándose en las percepciones sociales de este concepto; • el poco valor y estima que la sociedad atribuye a la niña como mujer y como joven, y que se expresa en la falta de expectativas; • la percepción de que el papel básico de la mujer es reproducirse y efectuar funciones domésticas; • la poca estima que la niña siente por sí misma como resultado de las percepciones sociales; • la baja condición de la mujer dentro de la sociedad y las pocas oportunidades que se le brindan.
Por otra parte, las jóvenes todavía están bajo la influencia de modelos aprendidos, desde la niñez, que resaltan el papel femenino de servicio a los hombres, incluso en el plano sexual. A la vez, les llegan mensajes contradictorios sobre la sexualidad: por un lado, el énfasis en el valor de la virginidad y, por el otro, la presión ejercida por una creciente cultura de liberación sexual.
A los jóvenes varones también se les empuja a probar su virilidad en términos sexuales y a través de la procreación. Sin embargo, por lo general, esto no se asocia con la idea de ser buenos padres o buenos compañeros ni con el desarrollo de su vida afectiva y su capacidad de ternura.
Fuente: Las niñas madres. Agenda Salud Nº 9. Isis internacional.
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> EDITORIAL
> Embarazo juvenil y opciones de vida
> La incidencia del embarazo adolescente en la población es un indicador
clave
> de la situación económica y social del país. Por eso no sorprende, pero
> preocupa, la alta proporción de jóvenes que son madres antes de los 19
años.
>
> Las estadísticas del Ministerio de Salud muestran que casi el 15% del
total
> de nacimientos anuales del país corresponde a chicas de entre 10 y 19
años.
> Un ejemplo sirve de contraste: en Holanda, las madres adolescentes no
> superan el 1%.
>
> Según un informe oficial de 2003, el 27% de las mujeres más pobres
tuvieron
> hijos antes de los 20 años, cifra que sólo llega al 1,6% entre las mujeres
> de ingresos más altos. La mitad de las adolescentes que quedan embarazadas
> en el país no estudia ni trabaja. A diferencia de las jóvenes de sectores
> medios y altos, que tienen aspiraciones laborales o educativas que
retrasan
> su maternidad y las llevan a usar métodos anticonceptivos, las más pobres
> son madres antes por condicionamientos sociales.
>
> Por una parte, la ausencia de otras expectativas vitales hace que, a
muchas
> chicas, ser mamás les otorgue un sentido a sus vidas. Un hijo es, acaso,
lo
> único que pueden lograr como propio. Por la otra, la falta de educación
> sexual o de acceso a anticonceptivos expone a muchas otras a embarazos no
> deseados, poniendo en riesgo su salud y bienestar, y el de sus hijos.
>
> Hacen falta, entonces, políticas públicas que les den opciones de
inserción
> social y vital a todas las jóvenes, para que la maternidad sea una
> alternativa cuando la edad y la situación personal les permita hacerse
cargo
> del hijo gestado. Asimismo, para que tal elección sea efectiva, la
educación
> sexual y la salud reproductiva deben llegar en serio a todos los sectores
de
> la sociedad.
>
>
>
> El embarazo y maternidad adolescentes están asociados a la pobreza y a la
> falta de opciones laborales y educativas. Las políticas públicas deben
> orientarse a brindar oportunidades de inserción y asegurar el acceso a la
> salud reproductiva.
> UN ESTUDIO REALIZADO EN MERLO, PROVINCIA DE BUENOS AIRES
> El 97% de las adolescentes embarazadas dejan la escuela
> --------------------------------------------------------------------------
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> ----
> De 100 adolescentes que quedan embarazadas sólo tres continúan estudiando
> regularmente y terminan la escuela media, según una investigación
realizada
> a principios de este año por especialistas de un centro sanitario del
> conurbano.
>
> El dato surge del relevamiento que realizaron médicos del Servicio de
> Ginecología Infanto-Juvenil del Hospital Héroes de Malvinas, de Merlo,
sobre
> cien adolescentes embarazadas de bajos recursos de entre 14 y 21 años. La
> edad promedio era de 16.
>
> "El 30 por ciento de estas chicas ya había dejado la escuela antes del
> embarazo, el 23 por ciento la dejó al saber que estaba embarazada y un 44
> por ciento siguió estudiando pero fue dejando. Sólo termina en forma
regular
> un 3%", señaló Mónica Labovsky, ginecóloga de ese centro de salud, según
> informó la agencia Télam.
>
> Las cifras que se manejan para Latinoamérica muestran que de ese
porcentaje
> que va dejando la escuela en el curso del embarazo (en el caso de este
> estudio es del 44 por ciento), el 14 por ciento retoma más adelante el
> estudio.
>
> En estos casos "hay una baja permanencia en el colegio; a veces la misma
> situación las excluye porque la escuela no está preparada para retenerlas.
> Entre otras cosas, habría que tener por ejemplo guarderías en las
escuelas",
> dijo la ginecóloga.
>
> Según Labovsky, las chicas embarazadas abandonan la escuela normalmente en
> octavo grado del EGB, y si bien no llegan a recibir información sobre
> anticoncepción, saben del contagio del sida. No se cuidaron porque
> "confiaban en el novio".
>
> "Tienen información sobre el preservativo, aunque no muy amplia, y no
logran
> internalizarla y llevarla a la práctica", explicó Labowsky.
>
> De acuerdo con el estudio realizado en Merlo, el 30 por ciento de las
> adolescentes que quedan embarazadas no se cuida porque buscan tener un
hijo
> como proyecto de vida, en tanto el restante 70 por ciento no se cuida por
no
> tener conciencia de los riesgos.
>
> Otro dato relevante es la historia familiar de esa chica que tempranamente
> va a asumir su maternidad: el 88 por ciento de sus madres fueron también
> madres adolescentes, lo cual legitima su propio embarazo y lo vuelve parte
> de la normalidad y cotidianidad. En este marco, el embarazo no sólo no les
> da vergüenza ni quieren ocultarlo, sino que es aceptado por la familia
> porque forma parte de algo natural.
> Congreso argentino de la especialidad La problemática adolescente bajo la
> lente de los pediatras
> La salud en la segunda década de vida
>
>
>
> Los especialistas afirman que el abordaje de la adolescencia debe ser
> biopsicosocial
> Si no pueden elaborar un proyecto de vida, sobreviene la frustración
>
>
>
>
> Tras una jornada dedicada a la docencia, hoy comienza en un hotel céntrico
> el 5° Congreso Argentino de Salud Integral del Adolescente, reunión
> organizada por la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) que cuenta con
unos
> 1100 inscriptos.
>
> En el país, según datos del Indec, hay 6.641.357 adolescentes, es decir,
> chicos de entre 10 y 20 años. El 60% vive por debajo de la línea de
pobreza.
>
> "El abordaje de la adolescencia debe ser biopsicosocial -afirma el doctor
> Eduardo Rubinstein, presidente del congreso-. No solamente los tratamos
> desde el punto de vista orgánico; por eso subrayamos que ésta es una
reunión
> integral."
>
> Para la OMS, la adolescencia abarca la segunda década de vida, es decir
que
> se extiende entre los 10 y los 20 años. "Sin embargo -afirma Rubinstein-,
> como la problemática del adolescente y la del joven son muy similares, muy
> frecuentemente el pediatra sigue controlando a sus pacientes hasta que
> tienen 25 años."
>
> En la ciudad hay 16 servicios de adolescencia donde los pediatras atienden
a
> sus pacientes y, entre otras cosas, hacen un control de crecimiento y
> desarrollo. Según la doctora Dora Pagliucca, vicepresidenta de la reunión,
> "los motivos de consulta más frecuentes se relacionan con problemas
> dermatológicos (como el acné), cuestiones ginecológicas, anticoncepción y
> trastornos de conducta y aprendizaje".
>
> Para Rubinstein, aunque la demanda espontánea tiene que ver con la
> sintomatología, muchas veces ésta encierra una consulta encubierta. Entre
> las demandas que crecen, el especialista cita los trastornos de conducta
> alimentaria, la depresión y el ataque de pánico.
>
> "Todo esto tiene que ver con la crisis social -explica-. Los adolescentes
> están inmersos en ella. El déficit laboral para ellos es casi el doble del
> que existe en el resto de la población. Por otra parte, socialmente se los
> incita a consumir, pero no tienen posibilidades... No pueden elaborar un
> proyecto de vida y entonces sobreviene la frustración, que trae consigo
> depresión, consumo de drogas e intentos de suicidio."
>
> Sin duda, las estadísticas son preocupantes. Hasta junio de 2002 un 67,9%
de
> los adolescentes vivía bajo la línea de pobreza, y un 33,9%, por debajo de
> la de indigencia.
>
> Un trabajo de Unicef estima que en las grandes regiones urbanas el 8,6% de
> los adolescentes de entre 12 y 17 años no está inserto en el sistema
> educativo. El 26,4% de los varones y el 24,1% de las mujeres de entre 15 y
> 19 años no asiste a la escuela. "Esto pone en riesgo su aptitud para
> incorporarse al mundo del trabajo", destaca la doctora Pagliucca.
>
> En cuanto al embarazo adolescente, la proporción de nacidos vivos de
madres
> menores de 20 años ronda el 14% en todo el país, pero en el Chaco alcanza
el
> 24,3%. El porcentaje más bajo se da en la ciudad de Buenos Aires, con un
> 5,1%.
>
> "Si bien los porcentajes de maternidad adolescente se mantienen más o
menos
> estables -afirma Pagliucca-, el problema es que las chicas se embarazan a
> edades cada vez más tempranas; antes era entre los 15 y los 17 y ahora es
> alrededor de los 13 o 14."
>
> Entre las causas de defunción, el primer lugar en los chicos de entre 15 a
> 24 años lo ocupan las externas (accidentes de transporte, traumatismo,
> suicidio u homicidio); luego vienen los tumores, las enfermedades
> circulatorias y las infecciosas.
>
> "Después de la adolescencia llega la etapa de la adultez joven, de
> extraordinarios cambios en el aspecto físico, en la manera de sentir y de
> pensar -afirma la doctora Irene Melamed, miembro de la SAP-. Según la
forma
> en que los adultos acompañemos estos procesos, los jóvenes podrán
> desarrollar su potencial transformador positivamente. Nuestro deseo es
> considerar a los adolescentes como sujetos de derecho y no como un
> problema."
> Está embarazada y duerme sobre cartones
> Tiene otros dos hijos, de uno y tres años
>
>
>
>
> Duerme donde la encuentra la noche, con su panza. Está embarazada de ocho
> meses y no tiene frazada ni colchón. Cuando la noche la encuentra, se
> acuesta sobre un cartón. Yanina tiene 19 años, vive en la calle desde los
> 15. Tiene un nene de tres años y otro de uno y medio, con problemas en los
> bronquios. Está a punto de parir y no se hizo controles. "No puedo ir al
> hospital, me lleva todo el día y mis hijos no comen", dice Yanina, que
> durante el día abre puertas de taxis.
>
> Cerca de la medianoche, ella espera en la plazoleta del Obelisco que su
> marido regrese. Si él juntó la plata suficiente, pasarán la noche en algún
> hotel barato; si no tendrán que buscar un banco.
>
> "El problema es en invierno o cuando llueve. El lugar más calentito está
en
> los subtes", relata Yanina, mientras intenta calmar al más chico que está
en
> un cochecito, de donde cuelga un bolso; es todo lo que tiene.
>
> "Nunca duermo tranquila. Me da miedo que les pase algo a los chicos.
Busqué
> ayuda, nunca la encontré", relata. El día que lleguen las contracciones
irá
> al hospital más cercano. Si tiene plata pasará unos días en un hotel, si
no
> buscará un rincón de la ciudad.
>
> Sebastián ni se acuerda hace cuánto que vive en la calle. Tiene 70 años,
> dice que se las ingenia como puede para comer e ir al baño. Cuida lo
poquito
> que tiene, acaban de robarle un par de zapatos que un señor le dejó. Le
> gusta leer, pero no siempre puede. "La gente no dona libros", afirma.
> EDITORIAL
> Embarazo juvenil: una bomba social
>
>
>
>
>
>
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> ----
> La elevada incidencia del embarazo adolescente es un indicador clave de
> deterioro social. Para revertirlo hacen falta políticas públicas
orientadas
> a brindarles a las jóvenes oportunidades sólidas de inserción educativa y
> social.
>
> El ministro de Salud calificó como "una bomba social" al alto porcentaje
de
> embarazos de adolescentes registrado en la Argentina. En todo el país
nacen,
> cada año, casi 110.000 bebés cuyas mamás tienen entre 10 y 19 años. Con un
> promedio nacional de 16,5%, hay provincias como Misiones, Chaco y Formosa
en
> las cuales el alumbramiento de jovencitas trepa al 25%. Esta tasa elevada
> está asociada a las condiciones de extrema pobreza en la que viven amplios
> segmentos de la población.
>
> Un reciente estudio nacional de la Sociedad Argentina de Ginecología
> Infanto-Juvenil arrojó resultados alarmantes: el 34% de las chicas
> encuestadas respondió que no se cuidó en su primera relación sexual. Y de
> ellas, un tercio admitió que no usó ningún método anticonceptivo a pedido
de
> su novio. Esto revela una problemática de género muy seria: aun en las
> nuevas generaciones, el deseo de la mujer está subordinado al del varón.
>
> Por otra parte, la ausencia de otras expectativas vitales hace que a
muchas
> chicas ser mamás les otorgue un sentido a sus vidas. La falta de educación
> sexual o de disponibilidad de anticonceptivos expone a muchas otras a
> embarazos no deseados, poniendo en riesgo su salud y bienestar y el de sus
> hijos.
>
> Hacen falta, entonces, políticas públicas que les den opciones de
inserción
> social y vital a todas las jóvenes, para que la maternidad sea una
> alternativa cuando la edad y la situación personal se los permita. Para
que
> tal elección sea efectiva, el acceso a la educación y la salud
reproductivas
> es imprescindible.
>
>
>
> La ausencia de expectativas vitales más la falta de educación sexual y de
> disponibilidad de anticonceptivos exponen a muchas chicas a la
> vulnerabilidad del embarazo. Hacen falta políticas públicas orientadas a
> proteger a las adolescentes.
> > Fuente: diario Rosario/12, Rosario, Santa Fe
> > Fecha: 28 de noviembre de 2004
> >
> >
> > La educación sexual se refleja en menos embarazos adolescentes
> >
> > En una escuela donde se dicta educación sexual hubo solo dos embarazos
> > adolescentes. En otras, uno o dos por curso. Cuando la enseñanza
> contribuye
> > a elevar la edad de iniciación de relaciones.
> >
> > Por Alicia Simeoni
> >
> >
> > La docente Claudia Mauri con un grupo de chicos de la Escuela Media Nº
409
> > (Tucumán 7800). Se busca crear "conciencia en cuanto a que las cosas
deben
> > hablarse y que hay que decidir antes".
> >
> > "Aquí, en esta escuela donde se da educación sexual, hubo durante el
> 2004
> > dos embarazos adolescentes. En aquellas donde no se da nada, se pueden
> > contar hasta uno o dos embarazos por cursos entre 8º año de la EGB y el
3º
> > año del Polimodal". La reflexión y los datos pertenecen a la docente
> Claudia
> > Mauri, quien desde 1995 trabaja en educación sexual en la Escuela Media
Nº
> > 409 de Kay 375 (Tucumán al 7800). Mauri, junto a Mónica Arrighi, también
> > docente y ambas integrantes de Casa de la Mujer -ONG que funciona en
> Derqui
> > y Donado- opinan que "cuando hay educación en la materia, en general se
> > retrasa la edad promedio de inicio de las relaciones sexuales porque hay
> una
> > conciencia de que las cosas deben hablarse, pensarse para poder decidir
y
> > vivirlas bien". Por eso insisten en la importancia de la capacitación
> > docente --desde el Ministerio de Educación de la provincia se anuncian
> > acciones en ese sentido (ver aparte)- y en la paradoja que supone que
las
> > carreras de formación de maestros y profesores y aun la de Ciencias de
la
> > Educación de la Facultad de Humanidades y Artes de la UNR no contienen
en
> > sus currículas la preparación para dar educación sexual.
> >
> > Claudia Mauri es profesora en biología y en 1995 participó de un
> seminario
> > de educación sexual en Casa de la Mujer, una ONG que en la actualidad
> > trabaja de manera especial sobre dos ejes: prevención de la violencia en
> las
> > relaciones afectivas y derechos sexuales y reproductivos. Después, junto
> con
> > Mónica Arrighi -maestra y profesora en ciencias de la educación- se
> > presentaron en un concurso porque en esa escuela funcionaba una
> experiencia
> > piloto que se perdió con la Ley Federal de Educación. Allí se ofrecía
una
> > variada posibilidad de talleres. Incluído el de educación sexual, que
fue
> > votado mayoritariamente por los alumnos y ellas se hicieron cargo del
> > espacio.
> >
> > "Cuando se da educación sexual, en general se retrasa la edad promedio
> de
> > inicio de las relaciones. Es como que hay una conciencia en cuanto a que
> las
> > cosas deben hablarse y que hay que decidir antes. En cambio cuando no
> tienen
> > educación los chicos plantean: `y bueno, sucedió, pasó', como que no
> pueden
> > tener decisión". En el marco de las clases que se dan en los espacios de
> > ciencias biológicos y tutoría --así quedó después de la Ley Federal- se
> > reflexiona sobre las charlas que "debe haber con los compañeros, con los
> > novios, acerca de qué gusta y qué no, de como deben ser los cuidados, si
> se
> > va a consultar a un ginecólogo y también el tema de la confianza".
> >
> > Pocos días atrás, el ministro de Salud de la Nación, Ginés González
> > García, habló del embarazo adolescente como "una bomba social" y señaló
> que
> > el promedio en el país es de un 16 o 17 por ciento del total de
> nacimientos
> > y que "en las chiquitas más débiles socioeconómica y culturalmente es
> donde
> > más se produce". Claudia Mauri plantea que durante el 2004 intervino con
> dos
> > técnicas: "el plantear a las chicas y los chicos el para qué se tienen
> > hijos, no el por qué, sino el para qué. El poder pensar en los motivos
dio
> > paso a una reflexión muy intensa". El relato de los adolescentes fue de
un
> > lado a otro por los argumento de la "soledad" o del "deseo de tener una
> > familia" y de allí en más se siguió hacia la forma en que debe estar
> > planteada la organización familiar.
> >
> > "El otro gran tema -describe Mauri- es el de la confianza que se
plantea
> > como indiscutible cuando hay una relación de un poco más de un par de
> meses
> > de noviazgo y los chicos no pueden pensar que el otro puede tener el
virus
> > del HIV". Una historieta sirvió en este caso para trabajar sobre lo que
> > lleva cada uno a la relación y en este caso como a Juan, a quien no le
> gusta
> > usar preservativo, desconocía que el novio anterior de la chica con la
que
> > está tenía el virus del VIH. "¿De qué sirve que a él le tengan
> confianza?",
> > dice Claudia Mauri cuando recuerda que la discusión fue hacia las formas
> en
> > que podrían haberse cuidado.
> >
> > Los estudiantes de primer año polimodal de la escuela 409 vieron los
> temas
> > en biología "pero aquí hay otra mirada y otro contenido ya que el placer
> > está fuera de la biología que aborda embarazo, parto, hormonas y
> > anticonceptivos. Si no se habla del derecho a decidir sobre el propio
> > cuerpo, de los mitos y los prejuicios, de la vida propia y real las
> recetas
> > no sirven. En los talleres se reflexiona mucho desde lo personal y
también
> > desde lo anónimo, por eso es necesario que los docentes tengan una
> > capacitación específíca".
> >
> > Mauri y Arrighi recuerdan que la ley provincial 10.947 es de 1992.
"Este
> > año pasaron muchas cosas pero hay que tener en cuenta que desde las
> > organizaciones de mujeres, en cada marcha y desde los encuentros
> nacionales
> > de mujeres sale el reclamo por la educación sexual en las escuelas.
> Debería
> > ser una materia anual, como mínimo en 8º y 1º año que se llame educación
> > sexual porque de lo contrario, desde la transversalidad que se plantea a
> > tono con la Ley Federal de Educación es como que nadie se hace cargo".
Se
> > refieren a que tanto la ley como la posterior resolución Nº 847 que
firmó
> la
> > entonces ministra María Rosa Stanoevich habla de que el tratamiento se
> hará
> > desde varias disciplinas o áreas que integran la currícula (ciencias
> > naturales, ciencias sociales, formación ética y ciudadana, psicología,
> > lengua, educación física y educación artística).
> >
> > La paradoja histórica es que las carreras donde se forman maestros y
> > profesores no tienen incorporadas en sus programas de estudio la
educación
> > sexual, ni siquiera lo tiene la carrera de Ciencias de la Educación de
la
> > Facultad de Humanidades y Artes de la UNR.
DEPARTAMENTO DE ESTUDIOS INTERDISCIPLINARIOS SOBRE EL NIÑO
Equipo de gestión; María Marciani, Marita Manzotti, Elena Nicoletti, Hernán Vilar
Consultora: Beatriz Udenio
Asesores científicos: Eric Laurent, Alexandre Stevens
Tipo de Actividad: SEMINARIO DE INVESTIGACIÖN
Nombre de la Actividad: "MODOS DEL ENCIERRO"
Nuestro Seminario de investigación asociado al ICBA se ocupará de explorar:este año los "Modos del encierro"
Si nos detenernos a reflexionar sobre el "encierro", descubrimos un universo sorprendente de abordajes posibles, referencias variadas, consecuencias importantes.
Dos vertientes se destacan:
-Desde el abordaje social, la idea de encierro contemporánea viene de la mano de un lectura de la sociedad organizada bajo el modelo carcelario. Zygmunt Bauman da ejemplos de ello en su libro "Vidas desperdiciadas", situándolo como corolario de un mundo organizado por la evaluación y el control, donde las instituciones -incluso las escolares- se convierten en "instituciones de confinamiento" y donde todos los "humanos residuales" deben ser encerrados en contenedores herméticos -provistos por el sistema pedagógico y jurídico.
En un sentido metafórico, pero siempre en la misma vertiente, hablamos del "encierro endogámico", del "encierro de los diferentes", del "encierro de los adolescentes" para neutralizarlos; del "encierro de las clasificaciones y etiquetas"; del "encierro carcelario al encierro por un chaleco químico".
- La otra vertiente bascula el motor del encierro del lado del sujeto. Así, podemos ver emerger, por ejemplo, la idea de un "deseo de encierro", para valorizar la cultura de una identidad propia.
En esta línea, Lacan nos provee una referencia preciosa para ser retomada en el campo de la infanto-adolescencia: en su clase 9, del Seminario sobre Las formaciones del Inconsciente –cuando trabaja la metáfora paterna- abre la dimensión posible de una "fenomenología del encierro", descripta a la luz del miedo en la fobia, considerada allí como un verdadero medio de obtener seguridad. Perder el miedo -perder el encierro concomitante al miedo- es inseguro, pues el sujeto ya no sabe cómo ni donde ponerse respecto de esa Otra cosa que lo inquieta.
Poner en tensión dos fenomenologías posibles del "encierro", nos permitirán situar cuándo funciona como respuesta del sujeto -respuesta de la que, en muchas ocasiones, no puede separarse con facilidad.
De este modo, el "no puedo parar de" -que oímos frecuentemente en boca de los adolescentes- podría ser leído como una manera de permanecer "encerrado" en un modo de respuesta o posición.
Nociones asociadas, como "inhibición" y "contención", también podrán ser exploradas.
Los responsables del Seminario son: Marita Manzotti, Elena Nicoletti y Hernán Vilar. Con la participación y colaboración de Claudia Ibarreta.
Docentes: Claudia Ibarreta, Marita Manzotti, Elena Nicoletti; Beatriz Udenio y Hernán Vilar
Institución Convocante:CIEN (Centro Interdisciplinario de Estudios sobre el Niño) - ICBA (Instituto Clínico Buenos Aires)
Fecha de Inicio: 16 de Abril 2007; 14 Hs
Duración: Anual
Frecuencia: Quincenal; Primer y tercer lunes de cada mes.
Lugar: Escuela de la Orientación Lacaniana (EOL) Callao 1033 5to Piso
Arancel: Libre, gratuito y abierto a todos los interesados, acredita 24 horas a los participantes del ICBA.